Cuando niño me regocijaba en tu pecho, en tus brazos fuertes y negros. Si hoy escribo, si soy artista, si soy soy quien soy, es porque contribuiste con tus historias asombrosas a que mi cabecita soñadora vuele el doble. Jamás olvidaré tus cuentos y siempre llevaré esa llama de asombro que solías depertar en mí…
Me amaste como soy, sin protestas ni reclamos. Me diste tanto amor y me engreíste tanto que me hiciste más sensible y más bueno. Cómo voy a a olvidarte, papi, si cuando me sentía solo, si cuando los hombres me hicieron llorar tu me diste tu mano fuerte y me levantaste. Si cuando me sentí solo supe que estabas ahí, fuerte y grande para cuidarme. Como voy a olvidarte si fuiste el primer hombre al que amé y al que amaré eternamente, si fuiste mi viejito, mi amigo, mi engreidor…