RELATOS ERÓTICOS GAY 5: Historias excitantes de nuestros visitantes…
RELATOS ERÓTICOS GAYS presenta 3 historias excitantes… Nos la envían visitantes de esta web ansiosos de compartir con el mundo sus experiencias sexuales con otros hombres… Historias calientes, machos que ceden, amigos que cogen, pollas que se elevan de la nada, historias en el ejército, la casa de campo o la casa… 3 historias que disfrutarás de principio a fin…
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PINTOR DE BROCHA MUY GORDA ME HIZO EL AMOR…
MATEO (BUENOS AIRES, ARGENTINA)
Considerando una buena inversión, tuve la oportunidad de comprar en pre-venta un departamento dentro de la zona de Santa Fé… en un principio decidí que lo mejor sería rentarlo y sacar provecho de las rentas pero ante la situación caótica de tráfico que vive actualmente el Distrito Federal, poco a poco me fui haciendo la idea que era mejor rentar el departamento de la Condesa y venirme a vivir a una zona mas despejada y alejada del centro de la Ciudad, máxime que mis oficinas, ya desde hace unos tres meses están ubicadas dentro de la misma zona. Se volvió costumbre que por las tardes, después de trabajar, visitara mi departamento… casi todos los días acudía a revisar los adelantos y acabados… en las noches soñaba con mi nuevo departamento.

Recuerdo que un día del mes de febrero, fui al edificio y encontré ahí al maestro de obras y algunos de sus peones… entré a mi recámara y ví a otro trabajador que con un rodillo pintaba las paredes… era un tipo al que no había visto antes… lo veía solamente de espaldas y mi visión era espectacular… moreno y alto, con una espalda marcada por el trabajo diario, levantaba sus manos y me enseñaba unas axilas peludas… su pelo estaba cubierto por un paliacate… yo me quedé mirando a aquel muchacho… seguramente él sintió mi mirada y volteó a verme… me sonrió y enseñó una dentadura blanca y perfecta inusual en aquel tipo de gente… era un muchacho de unos 21 años de edad con un bigote y barbita algo desaliñada que daba una sensación de rudeza… con una cara larga, recia y mirada penetrante… su pecho y abdomen estaban igualmente marcados como su espalda… su pantalón azul cortado por debajo de la rodilla enseñaba unas extremidades inferiores peludas y bien formadas… su tipo físico me atraía… era de aquellos muchachos que son altos, delgados, con pocas nalgas y según dice la leyenda “lo que les falta por detrás, les sobra por delante”… los dos nos quedamos viendo por espacio de segundos… mi mirada se cruzó con la suya… yo asombrado ante aquel ejemplar masculino que tenía a la vista… un pintor sumamente apuesto y varonil.
Después de aquel espasmo de segundos, abrió la boca y me saludo… yo sonreí, me acerqué a él y comenté lo primero que se me vino a la mente en relación con la pintura y el color… su olor a hombre me excitó de sobremanera y seguramente él percibió lo que me sucedía ya que me miró y soltó una sonrisa pícara y cautivadora.
Aquella noche me costó trabajo conciliar el sueño ya que mi mente traía el recuerdo de aquel rico albañil… un par de días después, volví al departamento y encontré de nuevo al muchacho y no tuve más que sonrojarme al verlo con su torso descubierto… había pensado en él… me excitaba… estaba presente en mi mente y mi instinto animal me decía que él notaba la insistencia de mis miradas y además eran correspondidas con una sonrisa.
Como ustedes lo habrán notado de la lectura de mis demás relatos, siempre he tratado de ser una persona coherente y nada obvia, pero todo los que tenemos inclinaciones hacia los hombres, sabemos actuar con aquel lenguaje de miradas que tenemos… era evidente que aquel pintor las conocía… ¿sería gay?… no tenía el tipo ni tampoco ademanes, es mas sus ademanes eran bruscos, masculinos a mas no poder… seguramente era de aquellos machotes que se saben calientes y atractivos y no les importa romper un culito, sea de hombre o de mujer… Pasaron las semanas y las miradas continuaron hasta que se terminó con la pintura del departamento y todos los acabados… nunca me atreví a ir mas allá con el pintor ya que no quería que hubiera algún problema con los demás albañiles ni tampoco con el maestro de obras que tan amablemente me estaba tratando…

En el mes de Julio pasado, me entregaron mi departamento y rápidamente hice mi mudanza… el edificio en donde yo vivía había quedado totalmente terminado pero dentro del conjunto habitacional había otros dos edificios que estaban todavía en obra, así que los albañiles, carpinteros, pintores y maestros de obras seguían trabajando… recuerdo que pasando un par de semanas, junté algunos detalles que era necesario arreglar… una llave del lavabo quedaba goteando, había que resanar una pared a la cual le hice unos hoyos de mas al tratar de colgar un cuadro y una puerta del closet no cerraba… un miércoles, llegando de trabajar, me encontré con el albañil y pintor que me había cautivado… bajé la ventanilla para llamarlo… eran las 6 de la tarde y todos los albañiles salían del conjunto rumbo al transporte público… me vió, sonrió y vino hacia mí… al verlo mi cuerpo vibró… le pregunté su nombre ya que no lo sabía… Andres me contestó…
Le comenté que necesitaba su ayuda para arreglar unos detalles de pintura y de acabados de mi departamento… el muchacho sonrió y me dijo que podía ayudarme hasta el sábado que trabajaba medio día y que podía tomarse la tarde para ayudarme… me preguntó que era lo que se necesitaba y se lo explique sin mayor detalle… abrí mi cartera y le entregué un billete de Doscientos Pesos para que fuera comprando lo que se necesitara… le dije “no me vayas a cobrar muy caro”… el muchacho sonrió y me dijo que luego me decía… en tono sarcástico y mirándole el bulto entre sus pantalones, le dije “espero que traigas la herramienta”… el muchacho me miró fijamente, se sonrojó, sonrió y metiendo su cabeza por la ventanilla de mi camioneta, me dijo en tono machista “mi herramienta siempre está lista”… con su andar padrote se alejó, guardando entre sus ropas los doscientos pesos entregados.
El sábado, cerca de las 8 de la mañana, justo cuando estaba a punto de bajar para ir al gym, Andres tocó a mi puerta y entró con la excusa de que le fuera enseñando cada uno de los detalles… me miraba firmemente y se agarraba constantemente la verga por encima de sus pantalones… yo noté su mirada y le dije “veo que traes la herramienta bien lista”, tocándole el bulto por encima de sus pantalones… Andres sonrió y me dijo tuteándome “anoche soñé con tu culito” mientras con su mano me tocaba las nalgas… lo tomé del hombro y le dije que fuera paciente… mi culito será tuyo toda la tarde, asentí… Andres me pidió discreción ya que no quería que ninguno de los trabajadores se enterara… yo le dije que por mi parte no había ningún problema… ser discreto es una de mis cualidades… ¿a que hora vienes?, le pregunté… me dijo que a la 1:30… tenia que esperar la raya (el pago de su semana) y luego se bañaría para venir presentable, me dijo…

Yo fui al gimnasio, regresé a mi casa a desayunar… me arreglé para salir a comprar algunas cosas del supermercado que me hacían falta… cancelé la comida en casa de mis padres con la excusa de que vendría el pintor a terminar algunas cosas pendientes y no quería dejarlo solo en casa… toda la mañana me la pasé pensando en aquel rico pintor… el presagio era una tarde llena de placer… mi “chiquilín” pulsaba de tan solo imaginar a aquel fornido albañil, dándome por el culo…
Llegué a mi departamento pasadas las 13 horas… a un extremo de la puerta de la entrada me encontré un bote de pintura, una brocha, un bulto de cemento o cal (quien sabe que sería ya que no soy experto en cuestiones de construcción), una caja de cartón con algo dentro, así como una caja con herramientas. En la puerta de mi departamento había un recado que decía “vine a dejar lo que compré. Luego vengo. Andres”… entré a mi departamento, puse la cafetera para hacer un rico café, me cambié de ropa y cómodamente me senté ante mi PC para checar mis correos… poco antes de las 2 de la tarde, llamaron a mi puerta… era Andres que venía a hacer los arreglos solicitados… me saludó en tono amable, yo le sonreí… así que con una sonrisa en la boca le invité a pasar… olía a limpio… acababa de bañarse y vestía unos vaqueros azules, sus tradicionales botas toscas de aquel que trabaja en una obra… una playera blanca y una chamarra azul, un poco mas oscura que los vaqueros… se había arreglado el bigote y la barbita… traía una media blanca en el pelo, de esas que están de moda entre los cholos latinos… me sonrió y entró al departamento… le ofrecí algo de comida y mientras preparaba un par de sándwiches, él se sentó en la barra y comenzamos a platicar… ¿qué pedo contigo?, me dijo… me platicó que desde aquella primera vez que nos vimos, notó que lo miraba de una forma diferente… él tenía experiencia al respecto… ya sabía que onda… a él le gustaban las chavas e inclusive tenía novia y todos los fines de semana se la “picaba”… se había tirado a varios chavos y le encantaba “culear”…
¿te cuidas?, le pregunté… hizo hincapié que sí… que siempre usa condón, inclusive con su chava ya que no quería “empanzurrarla”… me platicó que hacía unos dos meses se había tirado a un doctor que conoció en la micro… le había inclusive pagado Trescientos Varos por el “servicio”… ¿y como estaba el doctor?, le pregunté intrigado… me dijo que no muy apretado pero que se movía bien rico… ¿y que te gustaría hacerme?, pregunté… Andres lo pensó un poco y comenzó a hablar de algunas de sus fantasías sexuales… todas ellas tan comunes como las de cualquier persona… le serví un sándwich de jamón y queso que devoró en cuestión de segundos… sin que me dijera nada, yo le preparé un par de Sándwiches mas, mismos que devoró igualmente… “tenías hambre”, le dije… Andres contestó que había desayunado tan solo un atole y que no había tampoco cenado… no tenía dinero… ya se había gastado toda su semana… le ofrecí algo mas y con un poco de pena me pidió un cuarto sándwich… en ese momento comprendí lo difícil que sería para una persona como él el tener que trabajar sin desayunar… era necesario dar gracias y valorar aquellos que tenemos hambre y solo abrimos el refrigerador para comer algo o tomamos el teléfono para pedir algo de comida rápida… con un par de cervezas, seguimos nuestra plática de sexo… ahora fue mi turno de platicar sobre algunas de mis experiencias…
Fue difícil cuando Andres me preguntó sobre mi fantasía… afortunadamente todas las he realizado, le dije en tono alegre… me preguntó que era lo que mas me gustaba y le dije la verdad… solo la verdad… mamar es mi predilección… es mi delirio… tener una buena verga entre mis labios y mi lengua es algo fuera de este mundo… y mas que se vengan en mi cara… el sentir la leche caliente escurriendo entre mi nariz, ojos, labios y cara era uno de mis vicios preferidos… Andres soltó una risa sarcástica al oír aquello… él nunca lo había hecho y le parecía “chido”… mientras yo platicaba, Andres se acomodaba la verga por encima de sus vaqueros… era evidente que estaba “calentando motores”… fui sincero y le dije a Andres que me gustaba… que tenía un buen cuerpo… que me gustaría poder tener unas fotos suyas… Andres rió al oír aquello… me miró fijamente y me dijo ¿y para que quieres las fotos?… yo le dije que el uso era personal exclusivamente… para tenerlo de recuerdo… yo le propuse que se dejara tomar un par de fotos vestido y si quería algunas sin camisa… Andres sonrió y me dijo ¿cuántos varos me vas a dar?… yo no le dije nada, abrí mi cartera y le dí un billete de Quinientos Pesos… Andres se quedó mudo cuando se lo entregué… me miró extrañado y yo le dije… “Andres, yo se ser espléndido… una tarde de sábado con los cuates cuesta una lanita… por una tarde contigo estoy dispuesto a pagarte… por mi parte no hay bronca”…
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Andres rió… nos levantamos de la cocina y fuimos a mi recámara… Andres se sentó junto a la ventana… saqué mi cámara de fotos y comencé a tomar algunas fotos… el pintor sonreía alegremente… le pedí que se quitara la camisa y ante aquel bello torso, pecho y abdomen, tomé otras fotos… Andres no dejaba su verga en paz… se la acomodaba sobre sus holgados vaqueros… no tuve que presionar mucho ya que en cuestión de minutos, tenía ante mí a aquel bello ejemplar de la raza “mayate”, completamente desnudo y acostado sobre mi cama… tenía un tatuaje de un sol en su hombro izquierdo y en su brazo derecho una leyenda que decía “one deep”… me platicó que un primo suyo que vivía en los Estados Unidos se lo había hecho ya hace mas de tres años… su morena verga colgaba con el prepucio cubriendo el glande… su verga completamente dormida tenía un buen tamaño… ¿cómo te gusta?, me dijo… ¿cómo quieras le dije?, ensalivando mis labios con mi lengua…
Andres tomó su verga entre las manos y jaló el prepucio, enseñándome una cabeza gorda y morada… me dijo que él tenía un problema… tenía el hueco del prepucio muy estrecho… podía descubrir la cabeza de su verga solamente cuando estaba en reposo ya que cuando su verga se paraba, al hincharse la cabeza y su verga, ya no le bajaba el cuerito y quedaba su cabeza cubierta… ¿y a ti como te gusta?, me preguntó… déjala así, le pedí… Andres comenzó a jugar con su verga y noté como ganaba tamaño y grosor… ¿te gusta?, preguntó… le dije “la tienes bien rica”… tomé un par de fotos y de su boca salió una invitación que no se puede rechazar ¿por qué no la pruebas?… dejé mi cámara en el buró… tomé entre mis manos aquella verga que se balanceaba… su cabeza cubierta por aquella delgada piel… una mata de pelos rizados adornaban aquella hermosa zona… abrí mi boca y lentamente mi lengua comenzó a jugar con aquella verga… Andres me tomó de la cabeza y presionó para que yo me la metiera a la boca… obedecí a esa tácita orden y lenta y cuidadosamente le comencé a mamar la verga.
Primero la lamí en todo su contorno hasta que se puso completamente erecta… la cabeza de la verga de Andres nunca se descubrió… del prepucio se asomaba tan solo una parte del glande… el morado glande parecía inflamado… mi lengua jugaba entre el cuerito y el glande… Andres soltó un par de soplidos y gemidos… me metí toda la cabezota en la boca y comencé a jugar con ella entre mis labios… chupé aquella rica cabeza, moviendo la lengua alrededor de ella… la acariciaba con mis labios mientras la mojaba con mi saliva, después me la metí toda hasta que con la punta de su verga toqué mi garganta… sentía que vomitaba… era muy gruesa y larga aquella verga…. Andres tenía una verga bien rica, gruesa, dura y jugosa… tenía un sabor saladito IRRRRRRESISTIBLE… me ensimismé tanto que me olvidé lo que sucedía… yo solamente quería mamar verga… la chupaba… succionaba… luego la sacaba y la besaba de la punta y por todo su tronco… Andres gemía y me daba órdenes acompañadas de algunas frases bastante guarras… “que rico la mamas cabrón”… “cómetela toda”… yo sentía como aquel instrumento pulsaba en mi boca… saqué de mi boca aquella verga y la miré de arriba abajo… era una verga fea y venuda… curva… pero de un sabor delicioso y pegada a un pintor que me excitaba… tomé mi cámara de fotos y le tomé un par… una vergota completamente ensalivada y brillosa… Andres solo sonreía… la tomaba entre sus manos…
Cuando la mandíbula me dolió, saqué su vibrante verga de mi boca y bajé un momento a sus huevos que como un racimo de uvas colgaban…. “qué huevotes”, eran peludos y también enormes… de inmediato me los metí a la boca… los succioné y jugué un momento con los vellitos rizados que cubrían el escroto… lamí primero su huevo derecho… luego el izquierdo… me metí a la boca ambos haciendo lo que llamamos “huevos revueltos”… mas tarde mi lengua lamió el espacio entre los huevos y sus muslos… poco a poco comencé a bajar para lamer frenéticamente aquel caminito de pelos que llevaba hasta su culo… mi lengua ensalivó todos sus negros y necios pelos… con la cabeza metida entre sus piernas no podía ver la cara de Andres, pero sus movimientos oscilatorios, sus gemidos que habían subido de intensidad y sus manos apretando mi cabeza contra aquella zona denotaban que el muchacho estaba gozando de la mamada…
La posición en que estaba Andres, recostado en la cama y con las piernas abiertas no me permitía llegar a su culo… desgraciadamente me quedé a mitad del camino… pero eso no fue obstáculo para que mi lengua siguiera lamiendo toda esa zona, apretándose contra la delgada capa de piel que la cubre… Andres gemía mas fuerte… regresé a sus huevos y delicadamente los chupe… lamí el tronco de su verga hasta llegar a su cubierta cabeza y metí mi lengua entre el glande y el prepucio, jugando con una gota transparente de semen que le había salido… lo voltié a ver y ahí estaba el albañil, con una sonrisa de felicidad, los ojos cerrados y soplando por la boca del placer recibido hasta entonces… dejé su verga por un momento y subí hasta sus pezones los que delicadamente chupe… Andres abrió sus ojos, me miró y sonrió… ¿te está gustando?, pregunté con algo de ingenuidad… Andres solo sonrió y me dijo “la mamas bien chido”… regresé a su verga para meterla de nuevo a mi boca… Andres alejó mi boca de su garrote y se levantó de la cama… se sentó en una cómoda berger que tengo en mi recámara… abrió sus piernas con su rica y brillante verga apuntando al techo.
Me acerqué a él y me hinqué enfrente de aquel rico albañil… comencé de nuevo a tragarme ese pitote tan bonito, chupándolo de nuevo y engolosinándome con él… con la punta de mi lengua dibujaba cada una de las venas brotadas de su verga… su verga daba pequeños saltitos como jugando… comencé a darle lengüetazos desde donde crecían sus huevos hasta la punta de su verga… Andres tenía cerrados los ojos y gemía pausadamente disfrutando cada uno de mis lengüetazos… su verga era una paleta helada que no quería que se acabara… me metí su verga hasta lo mas profundo de mi garganta… mientras mamaba su verga de nueva cuenta, con mis manos apreté sus huevos… su inflamada cabezota tocaba con mi campanilla, y mientras más la succionaba, más gemía el pintor… cuando ya no aguantaba más, me tomó del cabello para sacarme la verga de la boca y murmuró: “estoy a punto de soltar mi leche”… yo le dije “no importa, dámelos en la boca”… me quiero venir en tu cara, me dijo sonriendo… el moreno albañil se levantó del sillón y apuntándome con su arma me pidió que me acostara en la cama, boca arriba, justo en la orilla… se paró justo enfrente de mí, desde donde yo podía ver aquel enorme pene que vibraba y lucía enrojecido y baboso… se agachó un poco para que yo pudiera alcanzar a lamer sus huevos aun cuando fuera con la punta de mi lengua, mientras él se jalaba la reata en forma pausada… la cabeza de su verga no se descubría… aquella cabezota morada parcialmente cubierta apuntaba a mi cuello…
Yo lamía sus huevos mientras al momento en que Andres se movió un poco para atrás, acercando su verga a mi cara… cerró los ojos y dijo “ya, me vengo”… en segundos comenzó a gemir “aghhh ohhhhghhh”, yo cerré los ojos y abrí la boca… sentí como algunos de los lechazos que salían de su verga iban a parar justo en mi rostro, escurriendo por mi nariz hasta llegar a mi boca… saqué la lengua para saborear la rica leche del albañil… otros lechazos escurrían entre sus dedos y otros mas quedaban atrapados dentro del prepucio… cuando Andres terminó de venirse, instintivamente metió su verga dentro de mi boca, la cual gustosa procedió a limpiar aquella verga que había perdido fuerza… mi lengua entraba entre su cabeza y el prepucio tratando de saborear hasta la última gota de leche… Andres me acarició el pelo lo cual no lo tomé como un símbolo de ternura sino como algo grotesco ya que el albañil se limpió los dedos llenos de mecos en mi cabeza… el pelo me quedó tieso como si hubiera utilizado el fijador mas fuerte que hay en el mercado… saqué su verga de la boca y pude apreciar frente a mí una verga completamente deslechada con tremenda cabeza semi cubierta por un delgado cuerito de carne…
Con mis manos toqué mi cara y pelo, comprobando que estaba completamente lleno de leche caliente que comenzaba a enfriarse… Andres comenzó a reír en tono infantil… había hecho su “gracia”… había cumplido una de sus fantasías… mientras él se reía yo me levanté y fui al baño a lavarme la cara antes de que esa lechita se convirtiera en engrudo… me sentía usado… después de unos minutos en el baño, salí al cuarto y ahí estaba el Albañil Andres… sudado y sentado en el sofá, con su verga flácida colgando entre aquella maraña de pelos necios… obvio que le reclamé airadamente lo que me había hecho y pero él solo sonrió… el albañil me veía y sonreía… nos pusimos a platicar… me pidió una disculpa argumentando que estaba bien caliente y que nunca se había venido en la cara de alguien… yo le dije que eso no importaba, lo que me había encabronado era que se hubiera limpiado los dedos llenos de leche justo en mi pelo… el albañil sonrió de nuevo… me pidió disculpas… el coraje se había pasado y ahora lo tomé en tono jocoso…
Mientras platicábamos, Andres jugaba con su verga… yo sentando en la orilla de la cama lo apreciaba… después de unos diez minutos, comencé a desvestirme… una tremenda mancha de semen adornaba mis boxers… Andres me pregunto que si me había venido a lo que contesté negativamente… me quité toda la ropa hasta quedarme completamente desnudo… ahí estábamos los dos hombres desnudos en mi recámara… Andres me miraba en tono cachondo… se levantó del sillón, caminando hacia mí para tocarme las nalgas… las acarició con sus ásperas manos y me dijo “me gustan tus nalgas” y añadió… “así peludas y con la piel suavecita como bebe”… me apretó la nalga derecha y me dio una nalgada… se acomodó detrás de mí y comenzó a frotar su verga por mis nalgas… “esta vez te la voy a dar bien cabezona”, me dijo… como su verga no estaba todavía erecta, descubrió su glande que como una pelota de ping pong saltó gustosa… era mucho mas morena que su verga y como el prepucio quedaba muy justo, parecía una cabeza con su cuello de tortuga… como que aquella piel apretaba el cuello, lo que la hacía verse muy simpática… ahora sí, toda descubierta… la frotó a mis nalgas mientras yo sentía como crecía de tamaño… es mas, la acomodó entre las nalgas y comenzó a hacerse una chaqueta rusa, claro que en lugar de estar colocada entre los senos de una mujer, estaba justo en medio de mis nalgas, las que apretaba contra su tiesa verga…

¿quieres que te la dé?, me preguntó, sabiendo de antemano la respuesta… solamente le pedí que viniera a mí para supervisar la puesta de condón… tomé un condón de mi cajón y se lo puse lentamente y luego le puse un poco de lubricante para que “resbalara” mejor… Andres tomó el tubo de lubricante, se recostó junto a mí y me pidió que yo subiera mis piernas para dejarle ver “el culito”… levanté mis piernas y abriendo con mis manos mis nalgas, le enseñé lo que el albañil se cenaría… Andres tomó un poco de lubricante entre sus manos y comenzó a chaquetear su gruesa verga que estaba perdiendo rigor… estando de ladito y sintiendo a aquel muchacho detrás de mí, con uno de sus dedos lleno de lubricante comenzó a circundar mi culo para hacer que solito se fuera abriendo… el sentirse dedeado es un placer excitante, así que simplemente me dejé hacer… relajé todo mi cuerpo, en especial mi esfínter anal sintiendo como su áspero dedo entraba y abandonaba mi culo sin mayores problemas… mas tarde fueron dos de sus dedos los se colaban libremente en mi culo… yo estaba cada vez más caliente, deseando pedirle que de una vez por todas me diera mi “ración de verga”….
Andres me abrazó fuertemente… acariciaba mi pecho en forma tierna, pero siempre con un dedo dentro de mi culo… comenzó a besarme todo el cuerpo, me abandoné por completo a sus rudas caricias, mientras él se deleitaba mordiéndome los pezones… sacó sus dedos de mi culo y me los metió a la boca… yo disfruté aquella mezcla de lubricante con un poco de mierda y jugos… ¡que delicia!… el albañil me apretaba las nalgas suavecito y me besaba los pezones… era un hombre tierno que sabía lo que hacía… yo alcancé su verga y comencé a chaquetearla… se levantó de la cama, me puso de “chivito al precipicio” y de nuevo hundió su dedo índice dentro de mi culo, dedeándome mas fuertemente, untándome más lubricante, y preparándome para recibir su rica verga… yo quería alcanzar su verga pero no me lo permitía, lo cual solo conseguía calentarme más… me pidió que me abriera las nalgas y le enseñara mi hoyito, al hacerlo me soltó otra suave nalgada y me dijo: “putito, te la voy a meter bien rico”… me dio otra nalgadita y volvió a repetir las palabras antes escritas…
Sentí como todo mi cuerpo se aflojó… Andres se puso de pie y se ubicó atrás de mí… me abrió las nalgas con ambas manos y me puso la cabezota de su verga contra mi ano… empujo, pero nada… volvió a empujar, y sentí como mi ano se abrió para dar entrada a la cabeza de su verga… solté un gemido por el dolor que sentí… mi culo pulsaba tratando de sacar a aquel intruso que había osado entrar… Andres no se movió, dejó la cabeza de su verga dentro de mi culo, me tomó de la cadera y me dijo “tranquilo… tranquilo… goza de mi verga”… yo tomé la almohada y la abracé lo mas fuerte que pude… el dolor estaba cediendo y mi culo seguía pulsando…
Andres comenzó a moverse en forma circular y abrió con sus manos mis nalgas para que los músculos se distendieran un poco… me dijo en tono burlón “ya entró la cabeza, lo demás es mas fácil” y lentamente empezó a presionar su verga contra mi culo y a entrar en mí… empecé a pujar y a gemir de autentico dolor, sentía que me estaba abriendo en dos… me ardía y a la vez me gustaba… mi culo estaba siendo partido en dos… grité desesperado… “papi, me estás lastimando, sácala por favor”…. Andres se detuvo y sin sacarme la verga me dijo: ¿a poco te duele mucho?, con un gesto de dolor asentí… como todo un experto, Andres me dijo “espera un poco a que tu culo se acostumbre a mi reata”… en actitud cariñosa comenzó acariciar mis nalgas… Andres me dejó dentro la mitad de su vergota y yo sentía casi como las lágrimas me salían… seguí pujando y tratando de ponerme lo más flojito que podía…
Andres presionó su verga contra mi culo y me la clavó toda de un solo golpe… grité de nuevo pero el absoluto placer que sentía al estar completamente clavado por aquel rico albañil me distrajo un poco de lo que sentía en el ano… sentí como sus huevos chocaron con mis nalgas… ¡no lo podía creer!, me había tragado toda su verga… llevé mi mano hasta mi amplio trasero para comprobar que tanta verga me había comido y sentí la raíz de su verga abriendo los pliegues de mi culito… Andres lo notó y me dijo “Estás bien clavado” y me pidió que me moviera lentamente para que yo sintiera su verga… así lo hice, con menos dolor del que en un inicio sentí, comencé a moverme lentamente de atrás para delante y sentí como la verga del albañil entraba y salía de mi apretado culo… Andres solo gimió y dijo, apoyando sus manos en mi cadera “que rico culito tienes, lo tienes bien apretadito”… las palabras de Andres me calentaron, el dolor empezó a disminuir, así que me clavé su verga hasta lo mas profundo y apreté mis músculos anales, sintiendo como su verga pulsaba al igual que mi ano… ¿Aún quieres que te la saqué?, preguntó tontamente el albañil.. “no papi… dámela toda”, contesté, apretando su verga con mi ano.

La realidad era que ahí estaba yo, completamente ensartado por la gruesa verga de un albañil y pujando como una puta barata… el albañil empezó a moverse, sentía como si mis intestinos fueran a salirse y después regresaban… empecé a sentir un placer increíble, me sentía lleno y bien cogido… era evidente la experiencia del albañil… Andres me dio una nalgada y me dijo: ¿Te gusta verdad? y siguió moviéndose pero ahora con mayor fuerza… en ese momento perdí el control… comencé a gemir como loco… mi culo pulsaba al sentir la rica verga del muchacho que me taladraba el culo… el albañil seguía con su verga dentro de mi culo y montado sobre mí… sentía su agitado respirar en mi cuello… yo sentía el culo ardiendo y apretado contra la gruesa verga del muchacho… el también gemía y soplaba como un loco mientras aceleraba sus movimientos… el placer era indescriptible, los gritos, pujidos y quejidos estaban a la orden del día… mi ano iba a reventar, pero gracias al lubricante que Andres me había puesto, mi culo resbalaba al sentir la verga del muchacho entrar y salir… Andres aumentó sus embestidas como un animal, afianzándose a mi cadera para bombearme casi con furia… sentía como su enorme verga entraba y salía de mi ano y acompañado de un fuerte grito, el albañil se empezó a venir dentro de mi culo… se movía tan fuerte, tan fuerte que en fracción de segundos pensé que me caería de la cama…
Andres comenzó a jadear y gemir mientras metía su verga hasta lo mas profundo de mi ser… sentí como su verga se inflamaba y descargaba toda su leche… una vez que terminó con sus lechazos, me metió la verga hasta lo mas profundo de mi ser… el albañil soplaba y gemía de felicidad… segundos más tarde, Andres bufó fuertemente y me sacó la verga lentamente… pude sentir como entraba el aire en el dilatado agujero de mi culo… mi culo pulsó al sentirse libre de la tremenda invasión que había sufrido y comenzó a cerrarse lentamente… Andres me dio otra nalgada, diciéndome: “que rico culito tienes” y se recostó junto a mí, abrazándome.
Los dos nos dormimos hasta casi la medianoche, momento en que nos dimos un buen baño y me hubiera gustado gozar de nueva cuenta del albañil, pero él, presuroso me dijo que su chava lo estaba esperando… le dí un billete de Quinientos Pesos con la finalidad de que pudiera pagar un taxi que lo llevara hasta su casa… yo me acosté pero no me pude dormir… la mente me llevaba a recordar a aquel rico albañil que me había dado una de las mejores cogidas de mi vida.
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SEXO GAY EN EL CUARTEL MILITAR
TRENTY (BADAJOZ, ESPAÑA)
Estimados amigos. Hace tiempo que sigo vuestros relatos y no puedo negar que me he puesto cachondísimo infinidad de veces con las cosas que he leído aquí. Aprovecho y os cuento cual fue mi primera experiencia. Soy de Badajoz, (España) y tengo 35 años. Edad suficiente para conocer el servicio militar obligatorio.
Cuando yo hice la mili tenía 19 años y estaba como un cañón. Delgado, pero ancho de espaldas, un culo de campeonato, piernas fuertes y una polla preciosa. Tenía cara de niño y en el fondo lo era, como muchos de mi edad que estábamos verdes y sin picardía.
La primera vez que tuve una experiencia con un hombre fue precisamente allí. Yo estaba en el ejército del aire. Todos de azul marcando paquete con aquellos pantalones que tuvieras o no pollón te hacían aparentar el rabo de un toro y el culo de un gitano.

El caso es que un día al levantarnos todos por la mañana, como todo se hacía tan rápido; ducha afeitado, vestirse, formar y todas aquellas tonterías, pues no funcionaban las duchas y solo se podían usar tres para los treinta que estábamos en aquella camareta enorme y casi vacía. Nos metíamos en las duchas de cuatro en cuatro, desnudos, jóvenes, jugosos, con los huevos llenos y el rabo nervioso. En una de estas, cuando yo entré y con la excusa de las prisas y la falta de espacio, noto que un compañero apretaba mas de la cuenta mi culo.
Al principio creí que era por accidente, pero se hizo raro que me rozara con la mano la pija y no hiciese por no tocarnos como hacíamos los demás para reírnos y simular que éramos los más machos del mundo mundial. Por la noche, antes de dormir, estaba yo meando en los urinarios de pared, con aquellos calzoncillos horribles de algodón azul.
Se puso a mi lado aquel chavalote de vientre liso y cara colorada de trabajar en el campo y empieza a mear y a hablarme mientras se sobaba la morcilla. Era evidente que era un semental y estaba excitándose. Me preguntó si tenía novia y que si me pajeaba mucho pues el estaba muy nervioso y necesitaba correrse.

Le pregunté ¿porqué me decía eso?. Me contestó porque no era malo que dos tíos se pajeasen juntos. Y me dijo que porque no entraba con el en uno de los wc y nos tocábamos un rato.
No me lo creía, me estaba invitando a una paja un burro en todos los sentidos pero con unos ojos azules escandalosos y el vello púbico rubio. Y yo sin creer lo que hacía, entré en uno de los wc, empalmado, nervioso, con las orejas rojas y los huevos duros como nueces. Él entró detrás, cerró la puerta, me empujó para abajo y me hizo tragar su nabo descomunal.
Me dolía la boca, aquello era ridículo, pero su olor a macho empezó a ponerme el culo empapado. Él tenía prisas y no era un lugar adecuado y antes de que dijera nada tuve que tragarme una lechada digna del mejor potro. Allí me quedé con cara de gilipollas, rezumando semen por las comisuras de los labios, y con un calentón de narices.
Varios días después, en la cantina estuve hablando con él. Me pidió disculpas por lo de la noche y me prometió compensarme. Una tarde de permiso nos fuimos en su coche de paseo y me llevó a un descampado. Y lo que pasó fue genial. Me sacó fuera, me bajó los pantalones, me la chupó como solo sabe hacerlo un hombre y me puso un condón. Se bajó los pantalones y me dijo que me lo follara.
Nunca lo había hecho con un tío, lo que se es que le metí el rabo hasta los huevos. El gritaba, fóllame macho, hazme tu hembra, quiero ser tuya.
Lo que más me excitaba era ver a un tío rubio guapísimo, criado en cortijos, fuerte, capaz de derribar a un caballo de un porrazo, portándose como una maricona y abriéndose para que lo penetrara un estudiante salido y resultón que solo tenía de fiero soldado el nabo que estaba rompiendo el culo del rústico.
Saqué mi polla, me quité el condón y le hice tragar toda la leche que no era poca. Se relamió, me limpió, se la tragó y después me pidió que le soltara una bofetada. Y lo hice.
Después de tantos años aún me lo sigo follando.
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SEXIÓN DE SEXO CON EL REPARTIDOR DE PIZZA
NICOLÁS (LIMA, PERÚ)
Vivo solo en un pequeño apartamento de una congestionada ciudad, ese es mi lugar de refugio sobre todo luego de largas horas de trabajo en la oficina, cuando llego a mi casa estoy exhausto, sin ganas de hacer absolutamente nada. Por lo tanto normalmente llamo a servicios de “comida express” ya que no me dan ánimos de cocinar, eso solamente lo hago los fines de semana que me queda un poco más de tiempo.
Mi nombre es Nicolas, un joven que emigró del campo a la ciudad para forjarse un futuro, y hasta el momento lo he logrado. Tengo el cabello rizado, lo uso corto, de color negro. Soy blanco, me gusta usar siempre un poco de barba, velludo sobre todo en el pecho y las piernas, delgado, atractivo. Me encantan los hombres, soy gay desde que tengo conocimiento, pero muy masculino sobre todo por la forma como fui formado en el campo, perdí la virginidad en un granero con el capataz de la finca de mi padre, él tenía 34 años y es del único hombre que me he enamorado en mi vida.

En cuanto a mis partes íntimas mi verga mide 19 centímetros, no soy circuncidado, pero la cabeza de mi picha queda completamente al descubierto cuando estoy erecto, no es delgada, pero tampoco muy gruesa, me gusta rasurarme, pero dejándome un poco de pelitos alrededor de mi miembro, mis huevos son medianos, no tengo un culo muy grande aún así me han dicho que tengo unas buenas nalgas. Actualmente cuento con 26 años y aunque tengo muchos amigos, me encanta pasar solo en mi casa viendo televisión o leyendo.
Normalmente soy muy reservado con mi vida privada, si se me presenta la oportunidad de salir con alguien y tener sexo con esa persona lo hago, pero nunca ando buscando en la calle con quien acostarme. Pero ese día fue algo diferente, amanecí súper templado, es más, me desperté por la gran erección que tenía. Tomé mi verga y me la froté, estaba muy excitado, me masturbé con mucha energía y ganas, tanto así, que hasta me metí en el culo dos dedos de mi mano izquierda, ¡claro! La explosión de semen fue tremenda, salió leche a tal presión que me llené desde el mentón hasta el pecho y estómago. Debo confesar que me encanta el sabor de mi semen, lo tomé con mi mano y lo llevé a la boca, de esa manera pensé que ya quedaban satisfechos mis deseos de ese día.

Pero no fue así, durante todo el día en la oficina pasé excitado, con esos fuertes deseos de tener sexo, recordando las cogidas que me daba Armando (el capataz de mi padre), además de las mamadas que nos hacíamos el uno al otro, disfrutando en más de una oportunidad del poder saborear y tragar toda nuestra leche hasta la última gota; recordaba también las veces que yo le metía mi verga en su peludo culo, me parecía escuchar sus gemidos y sentir sus movimientos, viniendo a mi mente las imágenes de cuando se regaba abundantemente sobre mí.
Por fin cayó la noche, llegué a mi casa a eso de las 7, lo úCisco que deseaba era darme un baño, volverme a masturbar para ver si se me calmaba mi deseo, comer algo, tal vez pizza, y luego acostarme y descansar.
Llamé para pedir una pizza y me indicaron que tardarían cerca de 30 minutos, por lo tanto me daba tiempo suficiente de tomar una ducha antes de que llegara. Así fue, me duché con agua caliente, eso me relajó bastante, cerré la llave, en ese momento escuché que llamaban a la puerta, de seguro era el repartidor, aunque no había pasado aún el tiempo que dijeron, probablemente se habían adelantado. Medio me sequé, me puse una toalla a la cintura y abrí la puerta.

El repartidor era un jovencito de unos 20 años, con uniforme amarillo y verde que lo hacía ver muy atractivo, apenas para cumplir con algún tipo de fantasía sexual; un poco más bajo que yo, como de un metro setenta de estatura; de buen cuerpo, bien rasurado, su rostro era muy lindo. Con lo excitado que había pasado yo todo el día, el ver a ese joven fue como el último empujón que necesitaba para desenfrenarme.
Llevaba un broche en su uniforme con su nombre impreso, se llamaba Allan. Yo le dije: “Hola Allan, como ves estoy saliendo del baño, si quieres pasas mientras voy por el dinero”, el muchacho pasó quedándose de pie con la pizza en su mano, cerré la puerta y me dirigí a mi habitación, yo continuaba con la toalla en mi cintura, y noté como sus ojos se fijaban en mi cuerpo, caminé hasta mi pieza y busqué el dinero, cuando regresé tomé la pizza y le pagué. Mientras lo hacía traté de hacer conversación para retenerlo un poco más en mi apartamento.
Si tengo un defecto o virtud es que soy muy directo en cuanto a lo que quiero, y aunque soy muy reservado si un hombre me gusta se lo digo sin ninguna pena ateniéndome a las consecuencias que mi confesión me pueda traer. Fue así como le dije a Allan: “Eres muy guapo… me imagino que muchos clientes tratan de seducirte cuando llegas a entregar pedidos”, el muchacho se sonrojó y contestó que sí, algunas veces han tratado de sobrepasarse con él, pero que siempre había podido salir bien librado de la situación. Entonces le dije que si fuera yo no dejaría que se fuera sin antes no haber probado algo de él.

El muchacho se puso algo nervioso, en ese momento estaba buscando el dinero para darme el cambio de mi compra; notando que aunque se ponía nervioso no le molestaban mis halagos, me animé y le propuse que si le gustaría ganarse un dinero extra, él me miró mostrándome esos preciosos ojos color miel con una gran incógnita reflejada en su rostro, “puede ser… no me caería mal un dinero extra… pero… que favor necesita que le haga” me dijo; lo pensé por unos segundos y luego continué con mi propuesta “lo único que deseo es poder ver tu verga, acariciarla y pegarle una buena mamada hasta que te riegues en mi cara, tú no tienes que hacer nada más que regarte y disfrutar… ¿te parece?”.
Allan se quedó mudo, sus manos temblaban, puse la pizza en la mesa, me solté la toalla y quedé completamente desnudo frente a él yo estaba con mi picha durísima, sus ojos recorrieron mi cuerpo y con voz quebradiza me dijo que estaba bien, pero que él no haría absolutamente nada, ni me tocaría. Por supuesto que yo le contesté que estaba de acuerdo. Era muy notorio que era un jovencito que se había mantenido virgen, tímido e inseguro de sí mismo.
Comencé a desabrochar su cinturón, Allan continuaba inmóvil, temblaba como un conejo, eso me ponía aún más caliente, de mi verga ya salían gotitas de lubricación de lo excitado que estaba, luego solté el botón de su pantalón y bajé la cremallera, estaba completamente erecto, podía sentir su duro riel mientras le rozaba el pantalón, se lo bajé hasta las rodillas, quedando únicamente con su ropa interior, un calzoncillo azul que le quedaba ajustadito, su verga se repintaba deliciosamente, sus piernas eran gruesas, musculosas, velludas, le tomé las nalgas eran firmes y de buen tamaño, luego procedí a bajarle lentamente su ropa interior. Allan temblaba cada vez más, de seguro era su primera vez, y yo tenía el privilegio de ser su maestro.
¡Ufff!!! Tenía una verga riquísima circuncidada, de unos 17 centímetros, con cierta inclinación hacia la derecha, sus huevos apretaditos y llenos de pelitos. Le pasé mi lengua a todo lo largo de su riel, luego marqué con la punta de mi lengua toda la figura de su glande, podía escuchar su respiración, era agitada, eso me excitaba increíblemente, abrí mi boca y me metí todo ese pedazo de carne mamándolo apasionadamente, mientras con mis manos acariciaba sus huevos y nalgas.
Tomaba su riel con mi mano y se lo frotaba, yo sentía que en cualquier momento se regaba, pero quería disfrutarlo aún más. Le dije que se sentara en el pequeño sofá, aproveché y le quité completamente el pantalón y su ropa interior, quedando solamente en calcetines, luego le desabroché su camisa, con la excusa de que era para que no se le arrugara, así pude contemplar su pecho y bien formado tórax, era un hermoso ejemplar de hombre joven. Le acaricié todo el cuerpo sin que el opusiera algún tipo de resistencia, luego le pasé mi lengua por su pecho, mordiendo cada tetilla delicadamente, me di cuenta que eso lo excitaba aun más, porque dejaba salir algunos gemidos de placer que no podía contener.
Lo tenía completamente bajo mi control, así que quise ir un poco más allá, y le dije: “Allan… déjame chuparte el culito, te prometo que lo único que voy a hacer es pasarte mi lengüita y mamártelo, vas a ver que te va a gustar… déjame no te vas a arrepentir”, el muchacho estaba entregado a mis deseos, no lo dejé responder y lo fui colocando de tal manera que el ojo de su culo quedara a mi disposición. Lo puse de rodillas en el sofá, le di un par de nalgadas y abrí con mis manos sus nalgas quedando su rosado culito a la vista, pasé mi lengua por todo su culo, con mi mano agarraba su verga que estaba empapada de la lubricación; sin lugar a dudas lo estaba disfrutando.
La punta de mi lengua jugaba en aquel rosado agujero, tratando de penetrar todo lo que podía, Allan se quejaba y gemía ahora más libremente; “te gusta… te gusta que te mame el culo Allan… estás riquísimo… tienes una verga y un culo deliciosos… me encanta mamarte todo…” le decía para seguirlo excitando con mis palabras. “¿Quieres que continúe?”… su respuesta era poca, pero lo decía todo: “¡ahhhh! ¡Uffff! ¡Que rico! Siii, siii sigue… no pares… sigue”…

“Quiero que me hagas tuyo Allan… deseo que metas todo tu riel en mi culo y que te riegues dentro mío… yo te dije que tú no ibas a hacer nada más que regarte, pero deseo que me cojas todo, que me penetres, que me hagas tuyo…” le dije sin saber cual iba a ser su respuesta.
“No sé como hacerlo, es mi primera vez” me dijo un poco apenado, “por eso no te preocupes, yo te enseño, yo seré tu maestro… pero hazme tuyo” le dije con una sonrisa, feliz porque seguía aceptando mis propuestas. Fue así como lo llevé hasta mi habitación y lo acosté poniéndolo boca arriba, con toda su verga a mi disposición. Iba a proceder a llenar de crema su pene cuando me dijo: “Sabes, me gustas mucho, tienes un cuerpo muy lindo… me… me… gustaría mamar tu picha” creí que me iba a regar con solo escuchar sus palabras; complacientemente me acerqué de rodillas a su cara y él de medio lado levantando un poco su rostro metió todo lo que pudo mi verga en su húmeda boca; “disfrútalo… pasa tu lengüita por toda la cabeza de mi verga, mama… mama con confianza, ¡siiii! ¡Ahhh! Así… aprendes rápido Allan… lo haces muy bien” le decía mientras lo dirigía en sus primeras lecciones de mamador.
Luego tomé su mano y la puse en mis huevos para que los acariciara, él aceptando la invitación comenzó a acariciarlos y apretarlos, y tomando confianza acarició también mi culo, pecho y espalda. El alumno iba aprendiendo muy rápido, ya sus nervios eran mínimos y su entrega en la cama era cada vez mayor. A tal punto que agarraba con su mano mi verga y la sobaba mientras su boca seguía haciendo maravillas en mi picha.
Ya la entrega era total, me moría por probar su boca y sentir su lengua juguetear con la mía, morder sus carnosos labios y besar todo su rostro; me acosté sobre él, pecho con pecho, nuestras vergas estaban unidas, pegadas por su restos de saliva y nuestros líquidos pre seminales; me apoyaba en mis manos de tal manera que nuestros rostros quedaban muy cerca, podía sentir su respiración en mi cara, Allan cerró sus ojos, como imaginando lo que estaba por ocurrir, sus labios se mantenían un poco abiertos, yo acerqué los míos, y dejé que mi lengua se abriera espacio en su dulce boca, su respuesta fue inmediata, nos besamos apasionadamente, en ocasiones con gran ternura, por ratos con agresivo placer. Le dije: “Allan, deseo sentirte dentro de mí… estoy listo para que me penetres, para que me metas todo tu pene en mi culo”.
Tomé la crema y penetré un poco mi culo con mis propios dedos, cuando Allan vio lo que estaba haciendo, acercó su mano a mi ano, y uno de sus dedos se abrió espacio en mi agujero junto con los dos míos, era como tener una verga en mi culo. Nuestros dedos entraban y salían de mi agujero dilatando y preparando mi culo para la entrada de su dura verga.
Luego llené de crema el pene de Allan, ubiqué su punta en mi agujero, y lentamente fui introduciéndolo hasta la raíz misma, por fin lo tenía muy dentro de mí, mis movimientos eran planificados para darle placer a mi joven amante, apretaba mi culo para que él sintiera lo más rico posible en su dura picha, la sacaba y la metía a mi antojo, en lo personal esa es la posición que más me gusta porque tengo control pleno de la situación.
Allan jadeaba, el sudor cubría su rostro y pecho, su agitada respiración me indicaba que ya estaba a punto de regarse, de llenarme el culo de su deliciosa leche; apuré mis movimientos mientras sobaba mi verga, de repente sentí como Allan me embestía con gran fuerza, levantaba sus caderas penetrándome violentamente, podía sentir su tibia leche en mi culo, cada embestida era un chorro de semen que salía de su verga a gran presión, en ese mismo momento de mi pene salían grandes chorros de leche que se derramaba en el pecho de Allan, múltiples gotas de espeso líquido blanco caían por su cuerpo, esto parecía que lo excitaba más, ya que con cada chorro se semen que salía de mí y caía sobre él, sus embestidas eran más y más fuertes.
Los dos quedamos rendidos, agotados, bañados en sudor, “nunca creí que fuera tan rico, que lo disfrutara tanto… siempre quise hacerlo, pero tenía mucho temor… y además nunca había encontrado la persona indicada… alguien que me gustara mucho y me diera seguridad” me dijo mientras yo sacaba su aún duro riel de mi culo; “pues estoy para servirte y enseñarte aún más placeres que puedes explorar” le dije, ya que lo había disfrutado tanto que no quería que fuera un polvo de una noche únicamente, sinceramente deseaba que la experiencia se repitiera muchas veces más.
Me presenté, porque aún no lo había hecho “mi nombre es Nicolas” le dije entre risas, luego nos duchamos entre abrazos, caricias y besos, y reiteradas promesas de volvernos a ver muy pronto, cosa que ocurrió más rápido de lo que yo pensaba. En uno de esos encuentros, Allan me dio la oportunidad de disfrutar de su delicioso culo virgen, sin lugar a dudas una historia que merece ser contada, pero eso será en otra ocasión.
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